lunes, 16 de noviembre de 2015

CONGRESO DE LOS DIPUTADOS - MADRID

Descripción del edificio.
Fachada principal-
La fachada principal recae a la Carrera de san Jerónimo, una de las vías principales de la ciudad de Madrid. Constituye una de las obras maestras del Neoclasicismo en España, a pesar de lo tardío de su construcción (el edificio fue concluido mediado el siglo XIX), y la obra más conocida de su arquitecto, Narciso Pascual y Colomer.
El arquitecto creó una fachada de tipo palacial de reminiscencias renacentistas, en dos pisos, el primero almohadillado y el segundo de ventanales con frontones rectos. Como entrada monumental, dispuso un gran pórtico de seis columnas de estilo corintio que soportan un frontón triangular, decorado por un bajorrelieve representando a España con la Constitución, acompañada a ambos lados por imágenes que idealizan la Fortaleza, la Justicia, el Valor, las Ciencias, la Armonía, las Bellas Artes, la Agricultura, el Comercio, los Ríos, la Abundancia y la Paz, obra maestra del escultor Ponciano Ponzano. El pórtico, de fuerte influjo clasicista, protege las puertas de bronce que dan acceso al edificio y que sólo se utilizan cuando el Rey realiza la solemne apertura de sesiones del Congreso. La entrada de uso habitual se encuentra en un lateral del edificio, en la calle Floridablanca, cerrada al tráfico y convertida en lonja de acceso.
Delante del cuerpo central se abre una monumental escalera, flanqueada por los elementos más característicos e icónicos del edificio: dos monumentales leones, obra de Ponciano Ponzano, fundidos en 1866, según reza una inscripción al pie de las esculturas, con los cañones capturados al enemigo en la Guerra de África de 1860. La cultura popular los ha nombrado como Daoíz y Velarde, en honor de los dos capitanes insurrectos muertos durante el levantamiento del dos de mayo.
Interior.
La planta baja recoge los espacios más significativos: Salón de Sesiones, Sala de Conferencias, Presidencia del Congreso, Sala de Ministros y Biblioteca.
Sala de Sesiones.
El más conocido espacio del Palacio, de forma semicircular, alberga la sala del plenario del Congreso de los Diputados, también conocida como "hemiciclo". En la cabecera se encuentra un tapiz con el escudo nacional, flanqueado por dos esculturas en mármol de Carrara blanco, con las efigies de los Reyes Católicos. Junto a ellas, dos lienzos, siendo uno de ellos María de Molina presenta a su hijo Fernando IV en las Cortes de Valladolid de 1295, pintado por Antonio Gisbert en 1863, y el otro El juramento de los diputados de las Cortes de Cádiz de 1812, obra de José Casado del Alisal, de 1863. En la parte alta del testero se localizan cuatro efigies que simbolizan la Marina, la Agricultura, el Comercio y las Ciencias, esculpidas por Sabino Medina, además de dos pinturas a cada lado, en forma triangular, del Decálogo y el Evangelio, obra de Carlos Luis de Ribera.
Frente al testero se sitúa la Presidencia y miembros de la Mesa del Congreso, y la tribuna de oradores. Enfrente los escaños donde se sitúan los miembros del Gobierno y los diputados, y por encima de los mismos, el espacio reservado a los invitados, prensa, cuerpo diplomático, público y a los senadores cuando las cámaras se reúnen en sesión conjunta. Es de destacar que en los arquitrabes de las tribunas están representados los escudos de todas las provincias españolas.
El hemiciclo está cubierto por una bóveda de 50 metros, con una pintura central, representando a la reina Isabel II rodeada de personajes de la historia de España, entre los que destacan El Cid, Cristóbal Colón y Miguel de Cervantes; todo ello rodeado de representaciones de las virtudes cardinales y alegorías de legisladores de todas las épocas. El autor de esta obra fue Carlos Luis de Ribera. La estructura sufrió daños por impacto de bala en el Golpe de Estado en España de 1981.
Salón de Conferencias.
Al lado del Salón de Sesiones, en línea recta hacia la puerta principal de las Cortes, se encuentra el Salón de Conferencias, llamado también Salón de los Pasos Perdidos.
La estancia está profusamente decorada al estilo isabelino, con bajorrelieves y molduras en estuco de estilo neoplateresco. El centro de la misma está ocupado por una espléndida mesa, con adornos de bronce y nácar y tablero de ágata, donada por la reina Isabel II. En la bóveda se encuentran los bustos de políticos de la misma época y cuadros que representan los continentes. En las paredes, doce cuadros representativos de los reinos que componen España y algunas provincias, así como los ríos más importantes: Ebro, Tajo, Duero y Guadalquivir.
Vestíbulo principal.
Se trata de una estancia de forma ovalada que sirve de acceso desde el pórtico de entrada, y que por tanto sólo se utiliza en momentos solemnes. Estucos polícromos imitando mármoles y jaspes decoran sus paredes. Preside la estancia una estatua de la reina Isabel II, obra de José Piquer. En uno de los laterales se encuentra una mesa que fue utilizada en las Cortes de Cádiz.
Biblioteca.
La biblioteca está situada en el ángulo que forma la planta baja, y es obra del arquitecto Arturo Mélida, de 1889. Con tres pisos de altura, alberga cerca de 210.000 volúmenes y es, junto al archivo, custodio de los documentos de las Cortes desde su apertura.
Conservación.

En 2013, durante obras de reforma del edificio, se detectaron graves problemas en la techumbre del edificio, que ocasionaron goteras sobre el Salón de sesiones. Está previsto que sean subsanados y reparados en el curso de las citadas obras.

Citas Célebres:
“Los derechos se toman, no se piden; se arrancan, no se mendigan.” 
"Los cabellos grises son los archivos del pasado."
“Más vergonzoso es desconfiar de los amigos que ser engañados por ellos.” 
“En un mundo de fugitivos el que transita el justo camino, parece huir.” 
“Muchos creen que tener talento es una suerte; nadie que la suerte pueda ser cuestión de tener talento.”
“Latoso es el que nos quita la soledad y no nos da compañía.” 
“Amigo, oculta tu vida y propaga tu espíritu.” 
“Si hubiéramos de destruir todos los sueños y visiones de los hombres, la tierra perdería su forma y su colorido, y nos adormeceríamos en la más triste estolidez.” 
“Prefiero la ignorancia a un saber afectado.” 
“La paz más desventajosa es mejor que la guerra más justa.” 
“La virtud de los padres es una gran dote.” 
“Quien pretenda una felicidad y sabiduría constantes, deberá acomodarse a frecuentes cambios.” 
“Quien tiene un alma novel es señor de su señorío.” 
“La conciencia reina, pero no gobierna.” 

“Los que lo tienen todo, y no a ti, Señor, se ríen de aquellos que no tienen nada sino a ti.” 


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